martes, 10 de febrero de 2015

Sueños


Me acabo de despertar una vez más de una secuencia de sueños vívidos, dinámicos, coloridos, fantásticos y difíciles de gobernar y de trabajar. Creo que mi subconsciente trata de darme lo que mi consciente no puede. Eso es altamente inconveniente, pero es algo. Aquí sí veo todo con la nitidez del día. no debo dejar que se me vayan...


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lunes, 9 de febrero de 2015

Bloqueo


Sí, sí, ya sé: soy incapaz de llevar un blog como la gente. Pero espero que la prolongada ausencia de la que salgo con esta entrada sea la última (y lo digo con los dedos cruzados atrás de la espalda, jaja).

Hace un par de días me he vuelto consciente del bloqueo productivo que tengo. Quiero escribir, lo quiero con todas mis fuerzas, pero no se me viene nada a la mente. Me siento frente a la hoja a pensar ideas, y las ideas no salen. Siento que todo está bajo una niebla gris que no me permite verlo con claridad, como si todos los mundos y todas las posibilidades bailaran frente a mis ojos pero no pudiera limpiar esas nubes que me impiden acceder. ¿Qué hace que, sin importar lo frustrante, lo casi humillante que se vuelvan las cosas, insistamos en hacerlas? Creo que cuando algo es muy importante, cuando sentimos que tenemos algo que contarle al mundo, no paramos hasta lograrlo, aun cuando no tengamos del todo claro qué es eso que queremos contar.

Suspiro... Siento que se aproxima una larga temporada de frustración. Veremos qué rumbo van tomando las cosas...

lunes, 23 de diciembre de 2013

Lo que me dejó la saga de Buu (Dragon Ball Z)


Dragon Ball Z fue un programa clave en mi vida. Lo descubrí por mi primo Joel, un traumado, y me ayuda a sentirlo cerca aunque no separen miles de kilómetros. Era el programa de la tarde de mi papá y mío en mi preadolescencia. Pero más allá de estos recuerdos, y mi amor platónico por Gohan adolescente, me he dado cuenta de algunas cosas que me gustaría compartir.

Últimamente se me ha dado por repetir la saga de Majin Buu, mi favorita. Eso ha reafirmado mi creencia de que los dibujos no son solo para niños, creo que podemos aprender mucho de ello cuando lo vemos con toda la carga de experiencias vividas.

La saga de Buu me dejó las siguientes lecciones:

  1. Hay que estar listos, sin importar lo calmadas que estén las cosas. Vegeta se lo echa en cara a Gohan diciéndole que por haber sido tiempo de paz, se ha dejado estar con los entrenamientos. No es que tengamos que estar listos para partirle la cara al primero que se nos cruce, pero las épocas de calma son periodos de reflexión que nos sirven para prepararnos física y mentalmente para lo que puede venir.
  2. Las cosas hay que ganarlas a pulmón. Videl tenía una vida cómoda como hija del "salvador de la Tierra", pero entrenó con ganas y no se sintió segura por su vida privilegiada. Luchó siempre por lo que quería, y aun en los peores momentos, como en la pelea con Spopovich, ella aseguró que jamás se rendiría. Lo mismo pasó cuando se fue con Gohan y Kibito para poder entender las cosas. No es bueno tener dudas; hay que investigar, probar, intentar, no dejarse vencer.
  3. Nunca sabemos de quién puede venir la ayuda. Mr Satán y Majin Buu parecían estorbos en la pelea final con Buu, pero cuando menos se pensaba, Majin Buu distrajo a Buu y Mr Satan no solo convenció a los humanos de ayudar en la Genki Dama sino que además se metió entre medio de la pelea para sacar a Vegeta, el mismo que había refunfuñado todo el tiempo por haberlo salvado a él en lugar de Gohan y los demás.
  4. No podemos dejar ganar al orgullo. Si Trunks no hubiera aceptado equipararse con Goten, aunque fuera mayor y más poderoso, Gotenks no hubiera nacido. Vegeta aceptó sus limitaciones, reconoció que Gokú era "el número uno" y lo ayudó tanto cuanto pudo. De otra manera, nunca se habría podido vencer al poderoso enemigo.
  5. No solo importa la fuerza física, hay que formarse mentalmente. Más allá de que a Gohan no le gusta demasiado pelear, lo vimos sacrificarse para ir a estudiar, viajando desde muy lejos. Al final, lo vimos tranquilo y feliz en su casa, dedicándose a lo que le gustaba.
  6. La familia es primero, y en ella se cree, y se defiende. Videl no podía aceptar que Gohan estuviera muerto porque no podían darle pruebas. A veces es justo dar segundas oportunidades. Esto vale también para Majin Buu, que al final se ganó el afecto de todos. Y nunca es tarde para manifestar el amor a nuestra familia: Vegeta se dio cuenta casi al final de que tenía que proteger a Bulma y a Trunks, y bueno, más vale tarde que nunca.
  7. Y por último, como la última esfera, lo más importante que me dejó, lo que se repitió varias veces, es que proteger la Tierra es responsabilidad de quienes la habitamos. Quizás hay seres "poderosos" que pueden hacer mucho, como los sayajines; otros tienen que esforzarse y aprender a dar lo máximo de sí, como Videl, Mr Satán, Ten-Shin-Han y los demás. Algunos tenemos habilidades que nos hacen especiales, como Bulma en la ciencia. Y otros podemos aportar solo una gota de agua, como Milk al enfrentarse a Buu sola para defender a su familia. No importa exactamente cuánto podamos dar en la lucha, sino si realmente queremos lucharla. Lo fundamental es pasar a ser parte de la solución y no del problema, y apoyarnos hombro a hombro con los que nos siguen en la causa, ganándonos como Gokú a algunos que en su momento se niegan con cariño y simpatía. Pero este planeta, el nuestro, es nuestra responsabilidad.
Quizás piensen que es demasiado para un animé... tal vez. Pero yo misma me sorprendí. Ojalá les hayan agradado, los motive a ver los dibujos con otra óptica y claro, pueden comentarme sus opiniones y diferencias.


(Para papá -Mr. Satán- y Joel -Trunks-, 
junto a quienes disfruté tantos capítulos de Dragon Ball Z)

domingo, 10 de noviembre de 2013

Un sordo grito de la niña que vive en mí

El 18 de octubre traté de suicidarme. Me faltó el valor para tomarme el blister de las pastillas más fuertes. No me quiero morir.



¿Nunca han sentido el desesperante deseo de no estar? Como de caer en un coma, y que al despertar, todo sea diferente...

Lamento no poder ser una fuente de ánimo en estos días. También tengo que cargar con mi culpa.

La desconfianza de mi novio, que a las dos de la madrugada llegó en un patrullero para llevarme al médico.

La vuelta a la dependencia, porque ya no puedo dosificar mis propios medicamentos.

El saber que atenté contra lo más valioso y que aun así hay gente que me quiere. Y que, todavía así, tenga que seguir luchando con ese pensamiento que me dice que volvería a hacerlo. Tengo miedo.

Extraño muchísimo a mis alumnos, extraño trabajar. Siento que les fallé porque al final no salimos adelante juntos como les prometí. Pero en cuanto esté, así sea una semana la que nos quede, que así sea, trabajaremos juntos.

He ido dos veces al cementerio en toda esta debacle. No por tomarme atribuciones que no me corresponden: la primera, para convencerme. La segunda... me tiré al suelo y pensé cómo sería reposar allí, en ese silencio de la muerte. Pero, ¿para qué? Yo sé que si me quedé de este lado, si no me tocó, tengo que hacerlo valer. No es la salida. ¿Qué hubiera pasado con mis padres, mi novio, mis hermanas, mis abuelos? Siempre creí que podrían seguir normalmente su vida y ahora sé que no. Ni mis amigos. Cuando se lo conté a una amiga que vive lejos, su reacción fue decirme que me fuera para allá. No sermones ni regaños. Soluciones.

No estoy orgullosa de lo que hice y sé que tengo que luchar contra esas ideas. No voy a detallar el porqué ni nada, pero sueño que, buscando salidas en internet como yo lo hice, quizás alguien dé con esto y lo piense dos veces. No fui cobarde por no terminar con todo; lo fui por querer terminar con todo. Hay otras salidas; no son tan fáciles; no obstante, a la larga, uno mira hacia atrás y piensa: "mirá de lo que me hubiera perdido si..."

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